
Un monje caminaba por el campo, donde encontró una serpiente herida y a punto de morir. Con mucho cuidado la tomo y la llevo a su casa donde curo sus heridas, la puso en una canasta y la alimento por algunas semanas.
Un día cuando limpiaba la canasta, la serpiente le mordió la mano. Sorprendido el monje le dijo a la serpiente.
-¿Por que me muerdes después de que te he cuidado y alimentado, te he dado casa y curado tus heridas?
A lo que la serpiente respondió:
-Cuando me recogiste yo era serpiente, cuando me curaste yo era serpiente, cuando me alimentaste yo era serpiente. Es mi naturaleza, eso soy. Que me cuides, cures y alimentes no cambia quien que soy.