
Un monje caminaba por el campo, donde encontró una serpiente herida y a punto de morir. Con mucho cuidado la tomo y la llevo a su casa donde curo sus heridas, la puso en una canasta y la alimento por algunas semanas.
Cuentos, Historias y Leyendas.

Cuenta la leyenda; que en los albores del tiempo , el imperio azteca fue a la guerra. Entre sus filas iba un guerrero que recién había tomado por esposa a al hermosa Xochiquetzal. El amor de ellos era grande, habían triunfado contra las oposiciones del padre de ella y los odios de las familias. Partió el guerrero a cumplir con su deber jurando volver a su amada. El pronostico era malo, iban a enfrentar un ejercito poderoso.
Pasó la luna, y las noticias de la guerra con los pueblos del sur eran desfavorables. Un tlaxcalteca llegó con la noticia de que el amado de Xochiquetzal había fallecido en la pelea. Y la presionó para que se casara con el, solo así podría evitar perder su condición social, renuente ella accedió.
A los días regreso el ejercito Azteca vencido, avanzo por la calzada con los guerreros heridos sangrantes . Entre sus filas marchaba un guerrero con paso decidido, con su honor intacto, habían perdido la batalla pero el peleó con toda su fuerza y coraje, el no falló.
Xochiquetzal, sin esperanza alguna, observaba el desfile con el tlaxcalteca a su lado. Un instante bastó en el que se cruzaron las miradas de Xochiquetzal y su amado, para entender su desgracia. El tlaxcalteca al momento de ver al guerrero huyo y el guerrero le dio persecución. Durante tres noches le dio cacería el gran guerrero al cobarde y ahí donde le dio alcance ahí le dio muerte.
El guerrero regreso en busca de su amada Xochiquetzal , solo para encontrarla muerta a mitad del valle. Ella tomó su propia vida por la deshonra en que había caído. El guerrero se arrodillo a sus pies lleno de ira y furia, llorando desde su alma misma por la mujer que amaba y por la que regresó de una muerte segura. Rugió a los cielos y los dioses prestaron atención a su desgracia. Se escucharon truenos, llovió fuego y piedra; y cuando volvió la calma en el horizonte aparecieron dos nuevas figuras. Ixtlazihuatl, la mujer dormida con blanco vestido a cuyas faldas crecen las mas bellas flores, y Popocateptl el guerrero humeante que de tiempo en tiempo ruge por su amor perdido.
Un par de vecinas, grandes amigas, decidieron comprar una par de tortugas para sus hijas que también eran muy muy amigas. Decidieron ponerles por nombre Romeo y Julieta, el plan era que cada una de sus hijas se quedara con una, como símbolo de su amistad. Así pasó el tiempo y la niñas reunían a las pequeñas tortugas de tiempo en tiempo.
Un día discutieron las niñas y se dejaron de hablar, la madres no pudieron hacer nada para restablecer la amistad de la niñas por mas que hablaron con ellas. Inevitablemente las madres se distanciaron. Y las tortugas se quedaron separadas.
Como era de esperarse de una pareja de ese nombre, al tiempo desaparecieron las dos tortugas y por mucho que las buscaran en sus respectivas casas no las encontraron hasta que días después arreglando el jardín sucedió que las encontraron a las dos tortugas juntas y muertas.